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©Sonia Jiménez Tirado

Blues es noches de luna llena

A veces te presiento sutil,
como el viento que se cuela entre las rendijas,
sé que te mueves cierto en una torpe lejanía
queriendo rescatar la primavera.
Acierto a intuirte en vela
con el sueño a medio hacer,
preso, bajo un cobijo deshilachado
que alguien olvidó para ti.
A veces te percibo leve,
abstracto como un blues de once compases,
herido igual que un violín sin cuerdas,
mutilado... como un pájaro sin alas.
Y reconozco tu patrón en el aire
la melancolía de tu perfume,
atino a encontrarte en el rincón triste del mundo
donde la vida hace equilibrios con la muerte.
A veces busco tu perfil en mi memoria
descuartizando mi entereza
acordando un límite de frío
en el que cuajar tu recuerdo,
en el que el vivir sea la definición exacta de suicidarse,
lentamente.

Y entonces te odio.

Te imagino solitario como el lobo esquivo
que nunca aprendió a vivir en manada,
como la fiera que asesina a su presa
y después la llora.
Te imagino por instinto,
quizá... porque me unes a la vida,
porque te hice sagrado en un templo de plenitud,
donde las paredes aún conservan
mi sangre hecha pinturas rupestres,
donde el destino me condenó a este mundo silente
que tanto se parece a ti.

Así... 
te imagino...

©Sonia Jiménez Tirado