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©Sonia Jiménez Tirado

El fin, al fin y al cabo

Hubiera elegido ser aire en tus tempestades.


Yo hubiera elegido ser brisa
para rozar tu cara el primer día de otoño.
Me hubiera quedado perenne esperando la caída de la hoja
solo para ver como despeinas los caminos.

No exagero si te digo
que siempre quise ser aire.

De haber podido,
hubiera elegido ser amnesia en un mundo de desmemoriados
me hubiera quedado silente,
observando como te vas olvidando,
expectante
viendo como tu destino se hubiera tragado mi vida.
Tal vez en un mañana inalcanzable te hubiera arropado las miserias
y hubiera nadado a contracorriente hasta agotar mis fuerzas
de orilla a orilla
solo para rozarte.

Yo, una heroína sin nombre
hubiera ganado guerras por ti
con tu felicidad por bandera.

No exagero si te digo
que siempre quise ser aire.

Pero ya no hay remedio
este viento de otoño arrastró al suelo las últimas hojas
esas en las que nos contábamos los desaires.
Vinieron tormentas de agosto con más ganas que nosotros
y arroyuelos con más fuerza.

37 canciones de amor no fueron suficientes
ni los poemas caídos del cielo.
No fueron suficientes las palabras
ni las imágenes.
No bastaron los días infinitos sin ti
ni tampoco los relojes destripados a martillazos.

No te alcanzó el valor
ni a mí el coraje.

Ciertamente fuiste el mejor de los magos,
sacaste conejos de la chistera cuando la magia escaseaba,
elegante contorsionista cuando el cuerpo no daba más de sí.
Fuiste felino
y tristemente torpe.
Trapecista de altos vuelos...
                                                                                                un febril ilusionista.

Pero ya no hay remedio
ni condicionales imposibles.
Ni torpezas con las que tapar los errores.
Ya no hay verdades para trepar mentiras
ni locura suficiente para seguir arañando al destino.

Somos lo único que nunca quisimos ser
un final vestido de principio,
un fin,
el fin, 



al fin y al cabo. 


©Sonia Jiménez Tirado 2016





Blanco sobre blanco



Yo no sé ser sin ti,
es como situarme de espaldas a la vida
con una chaqueta metálica cosida a los hombros.
Soy, sin ti, una montaña lejana
que nadie se atrevió a ascender,
en estos tiempos que todo se profana.

Y siento el sigilo de tu despedida
aun partiéndome todos los huesos.
Los cuchillos de Lorca
destrozándome el cuero,
atravesando mi norte desde el sur.

Tengo miles de avispas escondidas entre mis costillas
todas, con el aguijón sin estrenar.
Son el grito silencioso que me guardo
de la boca hacia dentro
como todo lo que callo y no cuento.

Soy el títere sin cabeza,
el hueco vacío bajo la escalera.
Una puerta que se cierra y se abre por inercia
y que nadie atraviesa.
El pomo, tal vez, que se encasquilla y no gira.

Soy la herencia viva de un abandono,
las cenizas de un fuego irreconciliable con las llamas.
Mi propio verdugo.
También... el pianista en la habitación de los espejos
manteniendo un silencio imposible.

Yo no sé ser sin ti
más que el miedo hecho persona del rinoceronte frente a la espada,
nada más soy.
Soy arpón en el corazón de la ballena
avanzando a paso lento.

Soy sin ti...
un espacio blanco sobre fondo blanco,
blanco
... blanco
    ... blanco.



© Imagen: Obra pictórica "Blanco sobre Blanco" Kazemir Malévich


Vértices... ha echado a volar.

Según el diccionario de la R.A.E los Vértices son aquellos lugares en donde convergen dos rectas, las aristas de un poliedro o la cúspide de una pirámide, creo firmemente que los vértices de la vida distan mucho de todos esos eufemismos y son personas, lugares, momentos, canciones...
Vértices es mi segundo poemario que el día 25 puse en vuestras manos y en ellas lo dejo. Espero de corazón que sea caricia, alarma y arañazo.
Sabed que Eva Serrano, nuestra Nuke, le ha hecho una portada de ensueño, blanca, karma, verdad. Podéis visitar sus trabajos en El Rincón de Nuke. Nos traemos algo fuerte entre manos, sólo necesitamos tiempo, aire y música y que las musas nos sigan bailando bonito.
Gracias desde mi más profundo centro, amiga mía.
Luz Almagro ha hecho un prólogo-tatuaje. No gracias a ti, gracias a la vida por traerte cerca.
Yoli Rodríguez Menéndez ha hecho un dibujo en forma de Carta al Lector, una flor en una urna que sobrevive por el esmerado cuidado de la bestia. ¿Flor? o ¿bestia?. Gracias, canija.
Y Alberto Pizarro Gómez ha sellado la última página con un epílogo-letanía-poema. Trovador de corazón de sonrisa eterna. Mi buen amigo, gracias. Podéis visitar su blog-universo en Otros Telegramas
Rodrigo Gómez Pastor responsable de que suene tan bonito. Tres, dos, uno... te abrazo. Otra vez, gracias a la vida.
Y gracias a todos los que habéis esperado, a los que me camináis de cerca, a los que acabáis de encontrarme, a los que casi nunca venís, a los que lo hacéis cada día, a los que me hacéis silencio y lágrima, a los que me sonreís y a todos, en definitiva, a TODOS GRACIAS.

Podéis adquirirlo en  Vértices en Amazon. En la Papelería-Librería Elbo de Úbeda y Baeza, en la escuela de Álika Danza en Jaén y en Carrefour Jaén.

Que la vida os abrace.

Vértices... Mi ventana de infinitos.

El tiempo pasa, y las ilusiones que de niños nos hacían soñar bajan a la tierra para hacerse realidad. 
Corría un 1 de septiembre cuando Mil Pedazos Más hecho libro salía a calle, me acompañaban los de siempre y otros que se han ido quedando en las estaciones de la vida, GRACIAS a todos por acompañarme. 
Hoy os acerco mi ventana de infinitos, Vértices pronto caerá en vuestras manos, si así lo queréis, y yo podré sonreirle una vez más a la vida. Os hablaría de luz y oscuridad, de lo que significa vivir y estar vivo, os hablaría de madrugadas a la intemperie y de abrazos capaces de curarlo todo, sin embargo, me gustaría, si fuera posible, que cerréis los ojos un sólo instante e imaginéis. 


Imagina que llueve... 
   ... imagina que sale el sol... 
       ... imagina el mar... 





He pedido mis tres deseos y me han sido concedidos.

Esta vez no estoy sola.
Eva Serrano a quien pertenece la portada de este libro. GRACIAS por el sí rotundo, por haber hecho de mis Vértices, los tuyos, y por tanto que me regalas. Has creado la ventana de infinitos perfecta, la has hecho a medida y eso se nota. Sigue volando cada amanecer cerca del sol, no hay nada más gratificante que verte hacerlo y que tus musas bailen, siempre, allá donde quieran, libres.



Gracias a Luz Almagro quien firmara el prólogo de este libro, la vida teje, amiga mía y también hila, que no es lo mismo. Un Ave Fénix, quizá, con el alma de cartón que no teme a las tormentas. No hemos hecho más que comenzar a andar, que la vida y la poesía venga a nosotras. 
Gracias a Yolanda Rodríguez Menéndez, mi Yoli, quien firma la Carta al Lector, desde que te conozco no necesito espejos. Una radiografía perfecta. A tu pluma le faltan alas y le sobra la mordaza, espero verte nacer. 
A mi buen amigo Alberto quien firma la última página de este libro, mi trovador de alma, seguiremos acudiendo allí donde nos llamen con nuestra trova y nuestra amistad que no entiende tiempos ni distancias. A ti, Rosa Luján, gracias por no dejar nunca que los hilos se enreden. 
A Rodrigo Gómez Pastor por tu música, por tu Luz en la oscuridad, por tu magia, la tienes y sabes portarla. Caminante, no hay camino... GRACIAS.
Y a todos los que de una forma u otra estáis pendientes de mí, a mis amigos y mi familia, a mis 300... y a quienes no nombro y no por ello, olvido. 

Que empiece la cuenta regresiva. GRACIAS.