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©Sonia Jiménez Tirado

Sinónimos de quietud

Se me quedaron cortos los momentos
y largas las ganas,
supongo que te fuiste justo a tiempo.
Me quedé a medio camino entre quedarme para siempre
o irme solo un rato,
con la torpeza de querer irme,
quedándome.
Y me quedé ahí
con mi amor de contrabando
y la piel recién mudada,
quieta,
bajo la lluvia de un abril de pocas luces viendo como te escurrías calle abajo.
Me quedé como se quedan las cosas que uno guarda en la memoria,
quieta,
así como se quedan esas cosas sobre las que uno nunca vuelve. 
Se me quedaron quietas las ansias
el cuerpo deshabitado como muñeco de trapo.
Me quedé con la vida hueca y el corazón tiritando,
la despensa vacía y el alma deshilachada.. 
Me quedé tu frío y el mío para forzar un invierno eterno en el que poder conservarme,
quieta,
para seguir esperando verte volver la esquina que lleva a mi casa. 
Me quedé sobre una cama de esparto,
quieta,
soñando el movimiento de un amor infinito
mientras la vida se me arrugaba escondida el algún bolsillo. 
Me quedé quieta
así como la presa trata de ser invisible a los ojos del mundo,
sí quieta,
como la muerte prematura en el rostro de un niño.
Se me quedaron quietos los años y las ausencias.
Se me quedó quieta la vida
quieto...

el olvido.

© Sonia Jiménez Tirado





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