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©Sonia Jiménez Tirado

Blanco sobre blanco



Yo no sé ser sin ti,
es como situarme de espaldas a la vida
con una chaqueta metálica cosida a los hombros.
Soy, sin ti, una montaña lejana
que nadie se atrevió a ascender,
en estos tiempos que todo se profana.

Y siento el sigilo de tu despedida
aun partiéndome todos los huesos.
Los cuchillos de Lorca
destrozándome el cuero,
atravesando mi norte desde el sur.

Tengo miles de avispas escondidas entre mis costillas
todas, con el aguijón sin estrenar.
Son el grito silencioso que me guardo
de la boca hacia dentro
como todo lo que callo y no cuento.

Soy el títere sin cabeza,
el hueco vacío bajo la escalera.
Una puerta que se cierra y se abre por inercia
y que nadie atraviesa.
El pomo, tal vez, que se encasquilla y no gira.

Soy la herencia viva de un abandono,
las cenizas de un fuego irreconciliable con las llamas.
Mi propio verdugo.
También... el pianista en la habitación de los espejos
manteniendo un silencio imposible.

Yo no sé ser sin ti
más que el miedo hecho persona del rinoceronte frente a la espada,
nada más soy.
Soy arpón en el corazón de la ballena
avanzando a paso lento.

Soy sin ti...
un espacio blanco sobre fondo blanco,
blanco
... blanco
    ... blanco.



© Imagen: Obra pictórica "Blanco sobre Blanco" Kazemir Malévich